P&P arquitectos

La importancia de un buen arquitecto

12 de Mayo de 2014  |  10:30

 

 

Pocas personas se dan cuenta de lo complicado que puede resultar la construcción de un edificio, por lo menos, hasta que se encuentran perdidas en un cúmulo de dificultades, reglamentaciones municipales, alternativas de diseño, contratistas, presupuestos, etc.


Un proyecto es mucho más que el simple diseño de una casa; debe de estar adaptado al cliente, teniendo en cuenta sus gustos, sus necesidades, su familia, su economía y su futuro.


De igual modo que en la economía familiar debemos buscar unos buenos gestores y asesores para que nos lleven por los mejores caminos financieros y fiscales, en la construcción o reforma de una vivienda es muy importante tener un buen equipo de arquitectos que nos asesoren técnicamente y gestionen nuestros recursos económicos acordes a las características personales y de la futura construcción.

 

Desde el momento en que nos surge la idea de tener una casa nueva o reformarla, hasta que estamos viviendo en ella, pasamos una fase en la cual debemos tenerlo todo controlado: diseño, tiempo, procesos, personal, materiales, dinero…

 

Los arquitectos aportan un enfoque general de la cuestión. No solo diseñan un techo y cuatro paredes para resolver sus necesidades, sino que crean espacios atractivos especialmente acondicionados para habitar, trabajar y desarrollar todas las funciones de la vida del hombre.

Conduciendo a contratistas y proveedores, los arquitectos hacen posible que el proceso culmine en un proyecto bien construido, que cumpla con sus expectativas y que encuadre dentro de los costos y tiempos que se habían previsto.

 

Elegir bien los materiales y procesos constructivos, junto con una buena gestión del tiempo y de los recursos humanos puede llegar a ahorrar mucho dinero en una obra.

 

 

 

 

Con la actual crisis muchos técnicos con tal de conseguir proyectos ofrecen servicios a precios realmente bajos; que realizando un trabajo profesional es imposible que salgan rentables. Con lo cual, precios excesivamente reducidos significa que el trabajo no se realiza correctamente.

 

Para poder sacar beneficio, estos “técnicos low cost” recurren a prácticas tan insensatas y poco profesionales como las siguientes:

 

  • Proyectos “fotocopiados”, inadecuados a las necesidades de la propiedad, no adaptados a la parcela y sin tener en cuenta orientaciones, vistas, …
  • Proyectos poco desarrollados, carentes de la información necesaria para la correcta realización de la obra, que ocasionan un incremento del coste de la construcción.
  • Dirección de obra inexistente, al no aparecer por la obra.
  • Incremento del coste de la obra, puesto que los materiales y tipologías constructivas no son los adecuados.
  • Pago de primas por parte de la constructora, y por tanto menor control, puesto que la empresa estará comprando al técnico.
  • No contratación del Seguro de Responsabilidad Civil, en contra de la normativa colegial y poniendo en peligro la seguridad de la obra.
  • Incumplimientos de la normativa de aplicación por falta de estudio, lo que conlleva sanciones y retrasos.

 

Por todo ello recomendamos que ante una oferta de honorarios excesivamente económica se desconfíe de que el trabajo profesional responda a los criterios de calidad necesarios. Debemos tener en cuenta que el supuesto ahorro inicial que supone unos honorarios reducidos se transformará seguramente en un encarecimiento de la obra y una menor calidad de la misma.

 

 

Los honorarios por los servicios que brinda el arquitecto deben ser considerados como una sensata inversión y no como un costo adicional al del proyecto, entre otras, por las siguientes razones:

 

  • Un proyecto bien concebido puede ser construido de forma más eficiente y económica, evitando o minimizando improvisaciones, sorpresas e imprevistos que originan costos adicionales y prolongan innecesariamente la construcción.
  • El arquitecto produce planos y especificaciones seleccionando materiales y terminaciones, en función de su calidad, belleza, durabilidad y costo. Estos planos y especificaciones no solo sirven para construir la obra, sino que son imprescindibles para obtener propuestas serias y confiables de contratistas y proveedores.
  • El buen diseño y la buena construcción siempre aportan un valor agregado: mayor valor inmobiliario a una propiedad y en ciertos casos más clientes para un comercio o mayor productividad en los lugares de trabajo.

 

Por último, señalar que el éxito de una construcción depende de muchos factores, pocos de los cuales son más importantes que una buena relación entre el cliente y el arquitecto. Sin la plena cooperación del cliente y sin confianza mutua resulta muy difícil que el arquitecto realice bien su tarea.

 

 

 

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Por P&P arquitectos  |  Mayo, 2014  |  BlogFacebookTwitterLinkedin


 

 

 

 

 

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